Las palabras "seguridad", "eficiencia operativa" y, más aún, "cultura corporativa" provocan bostezos en muchos directivos. Esta reacción es comprensible: en la eterna carrera por el EBITDA, están sobrecargados con asuntos supuestamente más importantes.
Lamentablemente, en este ajetreo, incluso los líderes más experimentados suelen pasar por alto lo principal: su negocio ya está al borde del abismo.
Detectar esto a tiempo y proteger a su empresa del desastre no es tan difícil. Basta con observar los indicadores de seguridad laboral. Son ellos el principal indicador de la "salud" del negocio.
Como decían mis colegas de DuPont, la seguridad no es física cuántica (not a rocket science) y gestionarla es lo más sencillo de todo.
¡Si usted no gestiona la seguridad, no gestiona nada!
La seguridad no es un juego de "atrápame si puedes", como suelen pensar los empleados en las plantas y oficinas. ¡No es un juego en absoluto!
Si la seguridad es solo una fachada, considere que la amenaza para su gente y su negocio ya ha sido creada y es totalmente real.
Desafortunadamente, el historial de incidentes de los últimos meses lo confirma claramente. 💥
La seguridad no se puede comprar como un objeto o un servicio. Debe construirse: con paciencia y constancia, ganándose paso a paso la confianza, las mentes y los corazones de sus colegas y subordinados.
Solo los verdaderos líderes son capaces de organizar este trabajo, impulsados no por el EBITDA o el valor de las acciones, sino por aquello que es más valioso que el dinero y la carrera personal.
El liderazgo no funciona de otra manera.
Es una pena que no todos los "capitanes de negocios" lo entiendan.
¿No es así, colegas? 🤔
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