Está científicamente demostrado que la actividad física regular no solo elimina la depresión de raíz, sino que también aumenta la atención, la concentración y la velocidad del funcionamiento cerebral.
Tome nota: ir al gimnasio antes o después del trabajo puede aumentar significativamente el rendimiento. Aquí tiene 8 razones que explican este fenómeno, ya que a primera vista parece que no hay ninguna relación entre la práctica deportiva y la productividad laboral.
«Los empleados que entrenan al menos 150 minutos a la semana enferman con menos frecuencia y se concentran mejor en el trabajo»
El deporte favorece la evaluación objetiva y la creatividad en situaciones que requieren una solución fuera de lo común.
El ejercicio fortalece las áreas del cerebro responsables de la interacción social, la orientación espacial y la memoria. Además, ayuda a reducir la cantidad de células nerviosas perdidas durante las discusiones con los colegas.
Quienes asisten a clubes de fitness se sienten más atractivos y seguros. Nada inspira tanto para un entrenamiento vespertino como el impresionante relieve muscular de un colega del departamento de al lado.
La carga física no solo alivia el estrés, sino que también protege contra el agotamiento emocional. Todo esto ocurre gracias a la producción de una proteína que descompone la quinurenina (una sustancia que se acumula como resultado del estrés). ¡Así que, más deporte!
La publicación científica estadounidense The Journals of Gerontology realizó un experimento en el que dividió a 188 personas mayores en dos grupos. Unos practicaban yoga y otros, estiramientos. Los primeros reaccionaban más rápido al cambio de tareas. Esto significa que, en la oficina, estas personas se adaptarán con mayor velocidad a las nuevas tareas del jefe.
Para llegar a tiempo a todo y tomar decisiones rápidas, es necesario caminar más. Los científicos han demostrado que la velocidad al caminar está estrechamente relacionada con la velocidad de procesamiento de la información. Cuanto más rápido se camina, mejor es esta, y viceversa.
A veces, para aguantar una larga distancia o un entrenamiento intenso, hay que recurrir a la fuerza de voluntad, que ayuda a terminar lo empezado. Esto también ayudará en la oficina. La publicación británica Journal of Sports Sciences considera que los oficinistas se enfrentan a tres tipos de estrés durante la jornada laboral: personal, organizacional y competitivo. El deporte les da una ventaja: les acostumbra a terminar las tareas, a encontrar motivación rápidamente y a pensar de forma positiva y, como consecuencia, a no temer los obstáculos.