Los trabajos en altura se realizan en cualquier empresa: sustitución de luminarias, tendido de cables, instalación de dispositivos de sistemas de alarma contra incendios y cámaras de videovigilancia, entre muchos otros.
Como profesionales de la seguridad, debemos encontrar la solución óptima: cómo llevar a cabo estos trabajos, qué utilizar, cómo rescatar a las personas y cómo hacer que el trabajo sea lo más cómodo posible (en la medida de lo posible), considerando también la inversión financiera. Estas soluciones deben ser modernas y uniformes para trabajos similares.
Se requiere una evaluación de riesgos con la posible eliminación de los trabajos en altura, así como la consulta a especialistas técnicos para asesoramiento, por ejemplo, sobre líneas de vida y la selección de equipos de protección contra caídas.
Una tarea crucial es convencer tanto a los empleados novatos como a los experimentados no solo de que se pongan un EPI que puede resultar incómodo, lo inspeccionen antes de cada uso y cuiden su estado para prolongar su vida útil, sino también de que permanezcan conectados permanentemente a un punto de anclaje durante las tareas.
Además, están los contratistas, muchos de los cuales aprenden la cultura de seguridad laboral precisamente en sus instalaciones. La firma de un permiso de trabajo, la declaración de experiencia suficiente, las recomendaciones, las certificaciones de formación necesarias y la disponibilidad de equipos de protección no garantizan nada por sí solos.
El personal propio y los contratistas se dan ejemplo mutuamente; que este sea bueno o malo depende de la organización del trabajo, la profundidad de la planificación, la cultura vigente en la empresa y los mecanismos de control ante la detección de infracciones.
Muchos piensan que si no se han caído en 10 años, ¿por qué habrían de caerse ahora?, aunque muchos también comprenden que, si esto sucede, es posible que no vuelvan a levantarse.
La formación en centros especializados, la gestión de periodos de prácticas, las evaluaciones de conocimientos y exámenes médicos, el control e inspección de escaleras, las instrucciones detalladas y las órdenes de trabajo son parte del programa obligatorio. Sin embargo, es vital encontrar soluciones óptimas sobre cómo trabajar, presentarlas correctamente, mantener el control y reaccionar ante las desviaciones cuando sea necesario.
Soluciones clave en nuestra empresa:
Al comunicarnos con el personal, establecemos un diálogo basado en el sentido común, el trato humano y el respeto. No dudamos en admitir que entendemos que el arnés es incómodo y caluroso, pero que sin él y sin la eslinga, las "acrobacias" en los medios auxiliares pueden tener consecuencias fatales. Por lo tanto, ¡la seguridad es lo primero!