En la gestión moderna de la seguridad industrial, muchas empresas están abandonando gradualmente la consultoría externa completa. Como señala Oksana Zalevskaya, directora del sistema integrado de HSE de la empresa Severstal, los expertos externos aportan un enfoque integral, pero tras su marcha a menudo se observa una disminución del compromiso y el llamado "liderazgo en retroceso". Para garantizar el desarrollo sostenible de la cultura de seguridad y el apoyo a proyectos estratégicos, la empresa formó su propio equipo de entrenadores internos.
Los entrenadores internos son empleados de la empresa que transmiten los valores corporativos y los conocimientos en áreas clave: gestión de riesgos, desarrollo de la cultura de seguridad y liderazgo. Inicialmente, el equipo se formó para el proyecto "Cinco elementos de la transformación de la seguridad", pero con el tiempo demostró su eficacia y se convirtió en una herramienta permanente de apoyo al cambio.
Al seleccionar candidatos para el equipo, el factor clave no era el puesto actual (entre los entrenadores hay antiguos obreros y capataces), sino el compromiso con los temas de seguridad y el deseo de desarrollarse. Es importante que la seguridad esté "en la sangre".
Para garantizar un alto nivel de experiencia, la empresa desarrolló un perfil objetivo de gerente-entrenador, que incluye:
La autoridad del entrenador se basa en un profundo conocimiento de las especificidades de la producción. En Severstal, cada entrenador interno está asignado a una unidad de negocio o departamento estructural específico. Esto les permite:
Este enfoque garantiza que las recomendaciones de los entrenadores no sean teóricas, sino de carácter puramente aplicado.
Las funciones de los entrenadores internos se amplían constantemente. Si inicialmente se centraban en la formación corporativa de los trabajadores y los mandos intermedios, ahora implementan un programa de coaching para la alta dirección (directores de unidades de negocio y jefes de producción).
El ponente destaca que el coaching de la alta dirección es un proceso de intercambio mutuo de experiencias. Los entrenadores ayudan a los directivos a dominar la metodología de las herramientas de seguridad (por ejemplo, la realización de auditorías de comportamiento y recorridos de liderazgo), y ellos mismos aprenden prácticas de gestión de los altos directivos.
Se presta especial atención a los trabajadores de las empresas contratistas. Los programas de formación para ellos son idénticos a los que reciben los empleados en plantilla. Gracias a las relaciones de confianza, los entrenadores reciben comentarios directos sobre el terreno ("puntos rojos" o bloqueadores), que se escalan rápidamente al nivel de los directores para una respuesta rápida.
El trabajo de la academia de entrenadores internos se mide estrictamente. En el marco de la encuesta anual "Pulso de Severstal", se evalúa la calidad de la formación corporativa. Según los últimos datos, el 87% de los encuestados considera que la formación es de alta calidad y significativa. El índice NPS (Net Promoter Score) de las formaciones es del 84%, y el coeficiente de comportamiento seguro es del 89%. Estas métricas sirven de guía para seguir mejorando los programas.
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