El desarrollo de una cultura de seguridad se enfrenta inevitablemente a un sesgo cognitivo a nivel directivo. Estudios internos de la compañía de combustibles TVEL (Grupo Rosatom) revelaron una brecha crítica: el 86% de los directivos se consideraban líderes en cuestiones de seguridad, creando un ambiente de apertura. Sin embargo, solo el 45% de los trabajadores estaba de acuerdo con esto. Este desequilibrio demostró que los directivos no siempre entienden la diferencia entre el control administrativo y el verdadero liderazgo, que debe inspirar y guiar.
Vyacheslav Kozlov, director del departamento de seguridad nuclear, radiológica, industrial y ecológica de TVEL, analiza en detalle el proceso de transformación del enfoque de gestión. La presentación muestra cómo la empresa pasó de las declaraciones formales a la formación sistemática del liderazgo en todos los niveles de gestión de una plantilla de miles de empleados.
Las auditorías de comportamiento de seguridad o las observaciones siguen siendo la herramienta tradicional para identificar actos inseguros. Solo el año pasado, se llevaron a cabo más de 8.000 observaciones de este tipo en las instalaciones de TVEL. Sin embargo, para la alta dirección (directores de empresas y altos ejecutivos de la sociedad gestora), el ponente propone utilizar otro formato: las visitas de liderazgo en HSE.
La diferencia clave entre una visita de liderazgo y una observación estándar radica en los objetivos:
Para evitar que la visita se convierta en una ronda rutinaria de control de producción, se ha desarrollado una metodología clara. El ponente muestra con un ejemplo que el alto directivo no acude solo a las instalaciones, sino como parte de un equipo multifuncional. Este incluye al gerente de cultura de seguridad, al jefe del departamento y a representantes del sindicato o del comité de jóvenes. Esto reduce el riesgo de que el procedimiento sea una mera formalidad.
El elemento central de la visita es el diálogo sobre seguridad. Vyacheslav Kozlov subraya la importancia de conducir la conversación siguiendo la curva del ciclo emocional. La charla no debe terminar en la fase de emociones negativas del trabajador. El directivo debe guiar al empleado a través de la concienciación de los riesgos hacia la planificación de acciones seguras, para que al final el trabajador sienta la satisfacción de que sus propuestas han sido escuchadas y se llevarán a cabo.
Las visitas de liderazgo no existen en el vacío: están integradas en el sistema general de evaluación del personal. La empresa ha implementado una evaluación anual de los directivos basada en el valor de la «Seguridad» (incluyendo el método de «360 grados» para la reserva de talentos). Las bajas puntuaciones en este criterio afectan directamente a las perspectivas profesionales: los plazos para el nombramiento en nuevos puestos pueden retrasarse y, en casos críticos, se considera la falta de idoneidad para el puesto actual.
En la presentación se presta especial atención a la transmisión de estos requisitos a las empresas contratistas. Un estricto sistema de multas (hasta 3 millones de rublos por accidente) combinado con acuerdos obligatorios de seguridad laboral ha dado como resultado que la tasa de lesiones entre los contratistas sea incluso menor que la del personal interno.
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