Del enfoque reactivo a la seguridad consciente
La transición de la gestión reactiva de HSE a una proactiva no es solo un cambio de indicadores, sino una transformación de la mentalidad de cada trabajador. En la sesión "Objetivos y sistematización", Anna Voronkova, gerente de HSE de Heineken, analiza cómo el establecimiento correcto de objetivos y la elección de KPI ayudan a la organización a avanzar por la curva de Bradley: desde el cumplimiento instintivo de las normas hasta una cultura interdependiente donde la seguridad se convierte en un valor interno.
Indicadores reactivos y proactivos: ¿cuál es la diferencia?
La ponente muestra con el ejemplo de un iceberg cómo se distribuyen las métricas de seguridad. Los indicadores reactivos (accidentes, microtraumatismos, enfermedades profesionales) son solo la punta, que refleja lo que ya ha ocurrido. Los indicadores proactivos son la parte sumergida, orientada a la prevención de incidentes.
- Métricas reactivas: número de días de incapacidad, incidentes, microtraumatismos. Es importante no ocultarlos, sino utilizarlos para buscar las causas raíz.
- Métricas proactivas: porcentaje de cumplimiento de listas de verificación, resultados de exámenes médicos, evaluación especial de las condiciones de trabajo, auditorías, evaluación de riesgos, registro de condiciones y actos inseguros.
Cómo cambiar correctamente el conjunto de indicadores
En la presentación se examina en detalle el algoritmo de trabajo con indicadores basado en el ciclo PDCA (Plan-Do-Check-Act). La ponente propone la siguiente ruta:
- Análisis de la situación actual: registro de todas las desviaciones e identificación de áreas problemáticas (por ejemplo, accidentes de tráfico, trabajo con contratistas, caídas desde altura).
- Enfoque en lo principal: selección de las 3 áreas críticas principales a desarrollar para no dispersar recursos.
- Establecimiento de KPI proactivos: para cada área problemática se formulan métricas específicas (por ejemplo, el porcentaje de cumplimiento del estándar de trabajo de los contratistas o el número de condiciones inseguras identificadas).
- Evaluación de la eficacia: monitoreo regular del estado y ajuste de acciones.
Evolución de las métricas según la curva de Bradley
La ponente subraya que el conjunto de indicadores debe corresponder al nivel de madurez de la empresa. No se puede pasar a métricas de comportamiento complejas sin haber construido una base sólida.
- Nivel reactivo: enfoque en los requisitos básicos (accidentes, evaluación de condiciones de trabajo, exámenes médicos, formación).
- Nivel dependiente: adición de inspecciones, auditorías, registro de condiciones inseguras y near-miss (cuasi accidentes).
- Nivel independiente: trabajo con la conciencia, seguimiento del comportamiento inseguro y la morbilidad.
Herramientas de participación y digitalización
Para una gestión exitosa de los indicadores se necesita un sistema confiable de recopilación de datos. Se puede empezar con simples hojas de cálculo de Excel, pasando gradualmente a soluciones informáticas especializadas. Además, Anna señala la importancia de adaptar los formatos de formación para diferentes públicos: desde instrucciones clásicas hasta lecciones de una página (OPL) y videos animados cortos, que son especialmente efectivos para involucrar a los empleados jóvenes.
Qué aprenderá en este seminario web:
- ¿Cómo elegir los indicadores proactivos correctos para reducir la siniestralidad?
- ¿Por qué es importante centrarse solo en 3 problemas clave a la vez?
- ¿Cómo adaptar los KPI al nivel actual de la cultura de seguridad de la empresa?
- ¿Qué formatos de formación funcionan mejor para involucrar a empleados de diferentes generaciones?
- ¿Cómo construir un sistema de recopilación de datos para analizar los indicadores de HSE?