Los indicadores reactivos tradicionales en HSE, como el LTIFR (Índice de Frecuencia de Lesiones con Tiempo Perdido), han sido durante mucho tiempo la principal herramienta para evaluar la seguridad. Sin embargo, la práctica demuestra que centrarse exclusivamente en las estadísticas de incidentes pasados tiene sus limitaciones. La presentación examina en detalle la experiencia de transición de un modelo reactivo a la implementación de indicadores proactivos destinados a prevenir lesiones.
El ponente analiza la situación en la que alcanzar los valores objetivo de los indicadores reactivos se convierte en una «zona de confort» para la empresa, sin reflejar el nivel real de seguridad ni estimular mejoras adicionales. Esto lleva a la necesidad de buscar nuevas herramientas capaces de involucrar al personal y a la dirección en el proceso de mejora continua del sistema HSE.
La creación de un indicador proactivo eficaz requiere un enfoque cuidadoso en la selección de sus componentes. En el marco del proyecto presentado, el grupo de trabajo se centró en los procedimientos existentes para evitar el rechazo por parte del personal. El principio clave fue la simplicidad de las fórmulas de cálculo y la transparencia del sistema de seguimiento.
El indicador, inicialmente llamado «indicador de apertura» y luego rebautizado como «prevención de la gravedad de las lesiones», incluyó varios bloques importantes:
La implementación de nuevos indicadores se enfrenta inevitablemente a dificultades. Uno de los principales problemas fue la baja participación inicial de la dirección. Para resolver este problema, se organizó un seguimiento periódico de los indicadores con la presentación de los resultados a la alta dirección. Esto permitió llamar la atención sobre los problemas y estimular a los directivos a tomar medidas activas.
La inclusión del indicador proactivo en los KPI de la dirección tuvo un efecto significativo. El personal aprendió a trabajar con nuevas herramientas y los directivos recibieron un incentivo real para desarrollar la cultura de seguridad. Una etapa importante fue la evolución del propio indicador: la transición de métricas cuantitativas (búsqueda del número de propuestas o actos inseguros identificados) a evaluaciones cualitativas (calidad de las propuestas, ausencia de riesgos similares, implementación de medidas).
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