Tradicionalmente, la seguridad industrial y la eficiencia operativa se perciben como áreas paralelas o incluso competitivas. Sin embargo, la práctica moderna demuestra que el desarrollo sostenible de una empresa es imposible sin una integración profunda de ambas. En esta presentación, los representantes de KAO Azot —el Director de Seguridad de Producción, Oleg Khrabrovskiy, y el Director de Desarrollo del Sistema de Negocio, Nikolay Denisov— analizan la mecánica de unificar estas funciones utilizando como ejemplo una gran planta química.
La evaluación de la eficacia se basa en la intersección de los indicadores clásicos de siniestralidad y el nivel de compromiso del personal. Es notable que la empresa realiza un seguimiento del índice de frecuencia de lesiones (LTIFR), que incluye no solo los accidentes laborales, sino también los accidentes domésticos de los empleados, llevando a cabo una labor preventiva a gran escala.
Desde la perspectiva de las mejoras operativas, el indicador clave es la actividad de los trabajadores. Cada año, a través de la "Fábrica de Ideas" corporativa, se implementan cerca de 5000 propuestas, de las cuales más del 30% (unas 1500 iniciativas) están directamente relacionadas con mejoras en seguridad y salud ocupacional. Esto demuestra que el personal operativo percibe la seguridad como una parte integral del proceso de producción.
Una de las soluciones más innovadoras presentadas por los ponentes fue la eliminación total de los KPI cuantitativos para las auditorías de seguridad basadas en el comportamiento (SBC). El análisis reveló que establecer objetivos rígidos conduce inevitablemente al formalismo: los directivos cumplen los planes a fin de mes "por cumplir", rellenando protocolos extensos sin salir realmente al terreno.
En su lugar, la empresa pasó a un modelo proactivo. Las conversaciones sobre seguridad se volvieron voluntarias y la forma de reporte se redujo al mínimo: el registro no toma más de 35 segundos y solo requiere indicar la ubicación y la esencia de la acción insegura (por ejemplo, falta de EPP). Este enfoque permitió desplazar el foco de la cantidad de documentos a la calidad del diálogo entre el directivo y el trabajador en el gemba.
La presentación analiza en detalle la cartera de herramientas que garantizan la reducción de riesgos al optimizar los costes. El enfoque basado en riesgos permitió a la empresa reducir los costes operativos de seguridad en un 40% en comparación con el año anterior, dirigiendo los recursos exactamente donde son más necesarios.
Entre las prácticas clave destacan:
Explore la biblioteca completa de mejores prácticas de seguridad industrial
Ir a la biblioteca