El concepto de cultura de seguridad nació históricamente en la industria nuclear como respuesta a incidentes críticos, demostrando que el ser humano es la principal barrera en el camino hacia el objetivo de cero accidentes. En su presentación, la directora de proyectos del consorcio Rosenergoatom, Irina Kosareva, analiza la arquitectura del sistema en el que la responsabilidad por la seguridad deja de ser una formalidad y se convierte en un valor personal de cada empleado.
La abundancia de documentación normativa a menudo se convierte en un obstáculo para su cumplimiento real. La ponente muestra, con el ejemplo de su empresa, cómo el lanzamiento de un programa de desburocratización ayuda a adaptar las reglas al usuario final. La esencia del enfoque radica en redactar los documentos en un lenguaje comprensible y evaluar regularmente su eficacia en la práctica. Esto permite que el sistema se desarrolle en una espiral ascendente, en lugar de estancarse en el cumplimiento formal de normas obsoletas.
El cambio clave en la gestión de la seguridad se produce cuando cambia el formato de participación de la alta dirección. La presentación examina en detalle la transición de las reuniones clásicas con informes secos a formatos interactivos. Los directivos participan en juegos estratégicos y foros, tras los cuales no se elaboran protocolos estándar, sino memorandos con compromisos personales. La práctica demuestra que la visión crítica de los líderes sobre sus propios logros estimula el desarrollo de todo el sistema.
Para garantizar una comunicación continua entre la dirección y el personal de línea, se creó el instituto de delegados de cultura de seguridad. A diferencia de los inspectores de HSE, su tarea principal es establecer un diálogo y recopilar comentarios. Paralelamente, el sistema de formación se está transformando:
La cultura de seguridad no se limita a la entrada de la empresa. La ponente subraya la importancia de integrar los requisitos de seguridad desde la etapa de elaboración de las especificaciones técnicas para las empresas contratistas. La evaluación preliminar de conocimientos y los concursos entre contratistas permitieron aumentar la eficacia de su trabajo en un 60%.
Se presta especial atención a las familias de los empleados. La celebración de días de seguridad familiar, la creación de libros de texto en 3D para niños y la transformación de dibujos infantiles en carteles motivacionales en la producción forman un entorno de valores unificado que influye en el comportamiento del trabajador de manera más efectiva que las reprimendas estrictas.
Explore la biblioteca completa de mejores prácticas de seguridad industrial
Ir a la biblioteca