La gestión de la seguridad y salud en el trabajo en el gran comercio minorista con una extensa red logística se enfrenta inevitablemente al problema de la escala. Cuando una empresa emplea a miles de trabajadores en cientos de instalaciones, desde gigantescos centros de distribución hasta puntos de recogida de pedidos compactos, las instrucciones estándar dejan de funcionar. Anastasia Pozdnyakova, jefa del departamento de seguridad y salud en el trabajo y seguridad industrial de Lamoda, analiza un caso práctico para superar el enfoque formal de la seguridad mediante la implementación de un programa integral "Mes de la seguridad y la salud".
El detonante para lanzar el proyecto fue un aumento en el número de microlesiones en el contexto de una disminución en el registro de situaciones potencialmente peligrosas (near-miss). Las investigaciones de incidentes eran de naturaleza local y las medidas correctivas no se ampliaban a toda la red. La presentación examina en detalle el proceso de transición a una estrategia de "tolerancia cero a los riesgos", donde la tarea principal era cambiar la actitud del personal hacia su propia seguridad y salud mental.
Llegar a 14.000 empleados en más de 1.000 instalaciones utilizando métodos tradicionales es imposible. La ponente muestra, utilizando el ejemplo de su empresa, cómo construir un sistema de comunicación multinivel que combine actividades en línea y fuera de línea:
Una barrera clave para el registro de riesgos anteriormente era un procedimiento burocrático complejo. Como parte del Mes de la seguridad, el proceso se simplificó radicalmente: basta con que el empleado describa el peligro, adjunte una foto e indique la ubicación.
Para aumentar la participación, se lanzó el juego "Verdadero o falso", donde se pidió a los empleados que identificaran infracciones en fotografías reales y simuladas de los lugares de trabajo. Cada solicitud estuvo acompañada de comentarios obligatorios de los servicios de ingeniería sobre el momento de eliminar el problema. Se introdujo un sistema de recompensas por identificar las amenazas no obvias más críticas (por ejemplo, el riesgo de que la ropa de trabajo sea arrastrada hacia los elementos giratorios de un transportador en un centro de distribución).
El programa del Mes se dividió en bloques lógicos, cada uno de los cuales resolvió una tarea específica para cambiar los patrones de comportamiento de los empleados.
La implementación de una iniciativa a gran escala enfrentó la resistencia esperada: la dificultad de atraer personas a eventos fuera de línea y el escepticismo inicial del personal. Sin embargo, el trabajo sistemático arrojó métricas tangibles: el número de informes sobre situaciones potencialmente peligrosas aumentó en un 20%, y el 90% de los gerentes comenzaron a participar activamente en las investigaciones de incidentes, abandonando la posición de "este es el trabajo del servicio de seguridad y salud en el trabajo".
Además, los resultados de las auditorías de seguridad internas (físicas y documentales) mejoraron en un promedio del 14% en todos los departamentos, lo que indica una transición del cumplimiento formal de los requisitos al control real sobre el espacio de trabajo.
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