El desarrollo de una cultura de seguridad en una gran empresa industrial es imposible sin la participación activa del equipo directivo. El cumplimiento formal de los reglamentos e instrucciones a menudo conduce al estancamiento, mientras que los cambios reales requieren la transformación de las creencias internas tanto de los propios directivos como del personal de línea. En este seminario web, Anna Alekseeva, jefa del sector de HSE de АО «Апатит», analiza en detalle el caso práctico de implementación del proyecto "Liderazgo en seguridad", que abarcó a más de 200 directivos y 10 000 empleados.
El requisito previo para el lanzamiento del proyecto fue una evaluación integral de la cultura de seguridad, realizada en 2021 por una organización independiente. Basándose en los criterios del Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo (ЕБРР), donde la cultura de seguridad actúa como un elemento básico del atractivo de inversión, la empresa identificó el liderazgo como un área clave para el desarrollo. La ponente señala que, en ausencia de una posición de liderazgo clara en el equipo, comienza a prevalecer el formalismo: el trabajo se realiza estrictamente según las reglas, pero sin orientación hacia el resultado general y la identificación proactiva de riesgos.
La base de la primera etapa del proyecto en 2023 fue el rechazo a la imposición directiva de nuevas reglas. Los cambios se basaron en el trabajo con las actitudes profundas del personal. Durante las sesiones estratégicas, los directivos analizaron la naturaleza del origen de las creencias negativas, entre las cuales se encuentran la comunicación insuficiente, la falta de reconocimiento y la inconsistencia de las acciones de la gerencia.
Para evaluar la situación real, se llevó a cabo una encuesta a gran escala. Los datos iniciales demostraron un alto nivel de resistencia: el 0% de los encuestados evaluó positivamente las instrucciones de cada turno, y solo el 40% consideró la seguridad personal como su área de responsabilidad. La ponente muestra con un ejemplo que es imposible superar tales barreras con órdenes: es necesario ofrecer a los trabajadores ideas nuevas y más constructivas y confirmarlas con acciones reales.
El mecanismo clave de los cambios fue la transformación de los propios directivos. Los participantes del proyecto formaron un modelo único de líder y firmaron "compromisos personales", un documento que consolida la disposición a aplicar herramientas de liderazgo en la práctica. Esto incluyó visitas regulares a la producción, recopilación de comentarios y el ejemplo personal en el cumplimiento de los requisitos de HSE.
El beneficio práctico de este enfoque se confirmó al resolver problemas con los EPI. En lugar de ignorar las quejas sobre gafas protectoras incómodas, los directivos organizaron reuniones directas con proveedores y trabajadores, lo que llevó a la sustitución de los modelos por otros más cómodos. Una segunda encuesta de opiniones mostró un cambio radical en las actitudes: el 93% de los empleados comenzó a evaluar positivamente las instrucciones, y el 95% reconoció la responsabilidad de su propia seguridad.
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