¿Ha visto alguna vez señales de seguridad oxidadas, abolladas y descoloridas, pegadas a la puerta del taller con cinta adhesiva rota?
¿Se ha preguntado qué efecto produce esa «agitación visual» (figura 1)?

Los trabajadores leen al instante el sentido de esa imagen y la interpretan como una postura clara de la dirección: «Aquí su seguridad no le importa a nadie: olvídelo».
El resultado es previsible: las reglas pierden autoridad y el desprecio por los requisitos de seguridad se convierte en la norma del comportamiento diario.
Así se forma una cultura del «trabajo inseguro»…
Para superar este problema, mis compañeros y yo decidimos implantar la gestión visual de la seguridad.
La gestión visual de la seguridad es un sistema de indicadores de color, gráficos, de texto, luminosos, sonoros y de otro tipo que informa a los trabajadores sobre los peligros y sobre los requisitos de comportamiento seguro.
Nuestro objetivo era hacer que los peligros clave y las reglas de comportamiento seguro fueran visibles e intuitivamente comprensibles.
Para ello desarrollamos un programa corporativo específico: «Señalización de peligros, señales y demarcación».
Su base fue una norma corporativa única que elaboramos a partir de GOST 12.4.026-2015 y POT RO-14000-007-98. Definió un procedimiento claro para visualizar los riesgos en los puestos de trabajo, en los talleres y en el recinto.
Dividimos todo el proceso en tres etapas sencillas (figura 2).

Etapa 1: Identificar los peligros. Recorremos uno por uno los departamentos de producción y el recinto, mirando los procesos «con ojos nuevos».
En cada taller trabaja su propio equipo:
Fotografiamos todas las zonas peligrosas: desde fuera, desde dentro y desde cada entrada (figura 3).

Etapa 2: Preparar la solución. Cargamos todas las fotos en PowerPoint. Directamente sobre las imágenes dibujamos los bocetos de las futuras señales, las líneas de demarcación y las medidas (figura 4).

Aquí ayuda mucho nuestro Álbum único de buenas prácticas, que recopilamos para todas las plantas.
El paso final es acordar el proyecto terminado con el servicio de seguridad laboral.
Etapa 3: Aplicar la señalización. Por fin llegamos a lo más interesante (figura 5). Colocamos los elementos visuales y, si hace falta, los corregimos allí mismo.
El resultado final lo volvemos a fotografiar y lo incorporamos a la presentación: obtenemos un formato de informe «Después» listo y visual. Este enfoque permite seguir el avance del programa.
Además, la foto del «Después» es una excelente forma de registrar el estado final (de proyecto) de los elementos visuales para renovarlos, restaurarlos o ajustarlos en el futuro.

Señales de seguridad agrupadas. Son paneles rectangulares (de plástico o metal con adhesivos) que reúnen varias señales y explicaciones. Son duraderos y, si hace falta, fáciles de corregir (figura 6). Se colocan como mínimo en cada entrada al departamento y responden a 3 preguntas principales:

Zonas tecnológicas peligrosas. Lugares donde se realizan operaciones con sustancias explosivas, inflamables o tóxicas o con metales fundidos.
Aquí desplegamos el máximo conjunto de medidas de protección: desde la demarcación y las señales agrupadas hasta barreras, señalización luminosa y sonora y videovigilancia. En la figura 7 se muestra un ejemplo de señal agrupada.

Zonas de trabajo y equipos peligrosos. Zonas junto a máquinas y mecanismos donde no se permite la presencia de personas ajenas. Se señalizan como mínimo con demarcación y señales de seguridad colocadas directamente sobre el equipo o muy cerca de él (figuras 8 y 9).
NOTA: La barrera corredera segura (figura 9) fue diseñada e instalada durante la ejecución de nuestro programa.


Protección de los peatones. Instalación de vallas, barreras, portillos y defensas que protegen a los peatones —y también a los equipos y a los elementos estructurales de los edificios— de un atropello accidental por vehículos (figura 10).

Escaleras. Pintamos en color de señalización al menos el primer y el último escalón. La zona ante el escalón inferior suele marcarse con una banda amarilla y negra y siempre debe permanecer libre (figura 11).

Desde el momento en que se aplica la demarcación, sus requisitos pasan a ser estrictamente obligatorios para todos: personal propio, contratistas y visitantes (figura 12). El control recae en los mandos intermedios, y la infracción de las reglas de gestión visual se considera una falta disciplinaria.

La gestión visual funciona de forma eficaz solo si se cumplen 7 condiciones:
La gestión visual es una herramienta potente para desarrollar la cultura corporativa. Como dicen en Odesa, ¡una maravilla! 😉

Bien organizada, la gestión visual de la seguridad:
Colegas, ¡tomen nota y aplíquenlo! 👍