La transformación de la cultura de seguridad industrial es imposible sin la participación directa y activa del director general. Cuando la seguridad y salud en el trabajo pasa de ser una prioridad formal a una categoría de valores básicos de la empresa, cambia todo el paradigma de gestión de riesgos. En el marco de este panel de discusión, los altos directivos de grandes empresas industriales debaten abiertamente sobre los desafíos reales que enfrenta el negocio al pasar de un nivel reactivo a uno proactivo en la gestión de la seguridad.
Uno de los problemas clave de las empresas en desarrollo es la sincronización de la actitud hacia la seguridad entre empleados con diferentes antecedentes. En la presentación se analiza en detalle la experiencia de la Compañía Petrolera de Irkutsk. Marina Sedykh señala que con el crecimiento activo del personal y la contratación de contratistas surge un conflicto de culturas corporativas. Para superar esta barrera y pasar a un nivel proactivo, se requiere un cambio en la mentalidad de los trabajadores: el desarrollo de la habilidad de evaluación constante de riesgos en su área de trabajo.
Como herramienta sistémica, el ponente destaca la implementación de un sistema de gestión de la seguridad de los procesos (PSM - Process Safety Management). Este es un proceso complejo pero necesario que requiere la participación de expertos escasos en el mercado y una profunda integración en los procesos de producción. Denis Paramoshin ("Salym Petroleum Development") complementa esta tesis, enfatizando que la seguridad y la eficiencia son inseparables. La tarea principal del líder es lograr que el trabajo seguro se convierta en una elección personal consciente de cada empleado, y no en el resultado de una supervisión constante.
La cultura de seguridad se pone a prueba en momentos de conflicto entre los indicadores de producción y los riesgos potenciales. Anatoly Skoromets ("Gazpromneft-Lubricants") muestra con un ejemplo cómo se manifiesta el liderazgo en situaciones críticas. El ponente analiza el caso de la parada de una instalación de alto margen en plena temporada debido a sospechas de desgaste del equipo. La decisión, tomada bajo la amenaza de severas sanciones en caso de error, permitió prevenir un accidente a gran escala: la inspección reveló corrosión pasante en componentes críticos.
El segundo aspecto crucial abordado en la discusión es la inadmisibilidad de los dobles raseros. El ponente cita el ejemplo del despido de un gerente de planta de producción altamente eficiente y respetado por ocultar un accidente. Los intentos de negociar u ocultar un incidente privan a la empresa de la oportunidad de investigar las causas fundamentales y prevenir la repetición de la tragedia en el futuro. El liderazgo en seguridad no trae popularidad, requiere firmeza en la defensa de las reglas establecidas.
Dmitry Trushkov ("Voskresensk Mineral Fertilizers") formula tres reglas obligatorias para la máxima autoridad de una empresa que aspira a cero accidentes:
Oleg Akilbaev ("STES Cosmetics") añade que para la implementación de estos principios es críticamente importante la apertura de las comunicaciones. Los empleados no deben tener miedo de informar sobre los problemas, y las herramientas de control deben ser suficientes, pero no excesivas, para no convertirse en una barrera burocrática.
Explore la biblioteca completa de mejores prácticas de seguridad industrial
Ir a la biblioteca