El desarrollo de una cultura de seguridad a menudo comienza con puntos de inflexión. En la empresa Metalloinvest, una serie de incidentes en 2019 fue el catalizador para la implementación del Sistema de Gestión de Riesgos y los Estándares de Trabajo para Directivos en el ámbito de la seguridad. Ivan Varenkov, entrenador principal de capacitación en Mikhailovsky GOK, analiza cómo la empresa pasó de un enfoque reactivo a uno proactivo, apostando por la participación de los directivos y los empleados de base.
Cualquier cambio comienza con los líderes. En la presentación se examina en detalle el proceso de capacitación de los directivos, que comenzó con sesiones de dos días. Sin embargo, la teoría por sí sola no es suficiente. Para consolidar las habilidades en la práctica, en cada subdivisión estructural aparecieron especialistas en la gestión de riesgos profesionales. Ayudan a los directivos a superar la "visión borrosa" y a aprender a ver los peligros en sus lugares de trabajo habituales.
El ponente destaca tres roles clave del directivo en el nuevo sistema:
La alta dirección ve solo una pequeña parte de los riesgos reales en la producción. El tesoro de conocimientos sobre los peligros reales son los trabajadores. Sin embargo, al principio eran reacios a compartir información debido a la desconfianza y la costumbre de que sus comentarios fueran ignorados. El ponente muestra con un ejemplo cómo la empresa superó esta barrera a través de reuniones en cascada y la invitación de los trabajadores a reuniones con la dirección. Cuando los empleados vieron que sus problemas se discutían y resolvían, el nivel de confianza aumentó significativamente.
Para simplificar el proceso de registro de riesgos, se desarrolló una aplicación móvil. Ahora, cada empleado puede informar sobre un peligro, una no conformidad o registrar observaciones positivas. Un incentivo adicional fue la gamificación: por registrar riesgos se otorgan puntos que se pueden canjear por productos de marca en el mercado corporativo.
Para el funcionamiento eficaz del sistema, se introdujeron especialistas en riesgos en la plantilla. A diferencia de los inspectores tradicionales de HSE, su tarea no es castigar por las infracciones, sino buscar las causas fundamentales y ayudar a los directivos a desarrollar medidas correctivas. La mayoría de estos especialistas, al igual que los entrenadores de capacitación, fueron seleccionados entre trabajadores experimentados. Esto asegura un alto nivel de confianza por parte del equipo y una profunda comprensión de los procesos de producción.
El enfoque sistémico dio resultados tangibles: el indicador LTIFR disminuyó de 1,11 en 2019 a 0,6 en 2024. Los planes de la empresa incluyen trasladar aún más la capacitación de las aulas directamente a la producción, donde los entrenadores realizarán recorridos de línea junto con los directivos, consolidando las habilidades para identificar riesgos en condiciones reales.
Explore la biblioteca completa de mejores prácticas de seguridad industrial
Ir a la biblioteca