Uno de los problemas clave en la gestión de la seguridad industrial es la sobrecarga de los especialistas con actividades operativas. Las inspecciones, las investigaciones de incidentes y la preparación de informes ocupan la mayor parte del tiempo, sin dejar recursos para el desarrollo sistémico. Al mismo tiempo, el análisis de los accidentes laborales muestra que hasta el 90% de los accidentes ocurren por razones organizativas, y en uno de cada dos casos se registra una subestimación de los riesgos por parte de la propia víctima. Esto indica que las barreras tradicionales no funcionan y el sistema requiere una transformación cualitativa.
En su presentación, Andrey Silantyev analiza un caso práctico de creación de un equipo interno dedicado al desarrollo del sistema de gestión HSE en una gran empresa metalúrgica (división "Siberia" de la empresa EVRAZ). El negocio se enfrentaba a una tarea a gran escala: abarcar con el proyecto de gestión de riesgos a más de 60 departamentos y 23.000 empleados, garantizando una reducción sostenible del índice de frecuencia de lesiones con tiempo perdido (LTIFR) a largo plazo.
Para implementar cambios a gran escala, se eligió un formato híbrido. En la etapa inicial, para un inicio rápido, se recurrió a la experiencia de consultoría externa, pero paralelamente se formó un departamento de desarrollo propio. Esto permitió no solo implementar nuevas herramientas, sino también garantizar su viabilidad tras la salida de los consultores.
El factor clave del éxito fue el principio de dotación de personal de la nueva estructura. Para el equipo de 25 personas, se contrató exclusivamente a especialistas con experiencia real en producción, en puestos no inferiores a los de supervisor. La competencia era de cinco personas por puesto. Este enfoque garantizó que los especialistas en desarrollo comprendieran las particularidades de los procesos de trabajo y supieran cómo funcionarían las herramientas de seguridad en la práctica, y no solo en el papel.
El ponente examina en detalle el proceso de construcción del ciclo anual de gestión de riesgos. El principal logro fue la sincronización de la evaluación de riesgos con la campaña presupuestaria de la empresa. Las medidas para reducir los riesgos críticos dejaron de ser meros registros en las listas de peligros: comenzaron a recibir financiación real y a llevarse a la práctica.
Se presta especial atención en el informe al análisis de errores. En particular, el ponente muestra con un ejemplo por qué el intento de implementar el control de la eficacia de las barreras utilizando soportes de papel y hojas de cálculo de Excel resultó ineficaz. La práctica demostró que para la viabilidad de tales herramientas es fundamental contar con una plataforma de información y soluciones móviles.
El departamento de desarrollo creado resolvió inesperadamente otro problema sistémico: la escasez de personal cualificado en la gestión clásica de HSE. El departamento se convirtió en una plataforma eficaz para las prácticas y la adaptación de los especialistas. La comprensión de una trayectoria profesional clara a través de un sistema de comités de personal permitió aumentar el prestigio de la profesión: los egresados del departamento de desarrollo pasaron a dirigir las funciones de HSE en segmentos de negocio individuales.
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