El desarrollo de una cultura de seguridad es un proceso largo que requiere pasar de un control estricto a la participación consciente de cada empleado. En condiciones de crecimiento activo de la producción y alta rotación de personal, los métodos tradicionales, como las multas por no usar EPI, resultan ineficaces. El ponente analiza por qué es importante abandonar el enfoque punitivo y cómo crear un entorno en el que la seguridad se convierta en una parte natural del proceso de trabajo, y no en una obligación impuesta.
La introducción de nuevos productos y tecnologías, como la producción de cremas y agua micelar, requiere elevar los estándares de limpieza y control de calidad. Esto conlleva inevitablemente un aumento de los requisitos de seguridad. El ponente muestra, con el ejemplo de su empresa, cómo la expansión de la producción y la aparición de nuevas líneas tecnológicas estimulan una revisión de los enfoques de HSE. La situación se complica por la alta competencia por el talento y la necesidad de formación continua de los nuevos empleados, muchos de los cuales no tenían experiencia previa en instalaciones de producción modernas de alta tecnología.
Una de las ideas clave de la presentación se refiere al sistema de motivación. Vincular las bonificaciones a la ausencia de accidentes con baja (LTI) a menudo conduce a la ocultación de lesiones e incidentes menores. En su lugar, se propone un enfoque proactivo: recompensar a los empleados por identificar riesgos potenciales y proponer soluciones (safety improvement opportunity). La presentación detalla el mecanismo mediante el cual se paga una bonificación por lograr una cierta cantidad de comentarios de calidad del personal. Esto permite identificar «señales débiles» y prevenir incidentes graves antes de que ocurran.
Para mantener la atención de los empleados en cuestiones de seguridad, se ha implementado un programa centrado en diez riesgos clave (por ejemplo, trabajos en altura, electricidad, riesgos químicos). Cada semana, la atención del equipo se centra en uno de ellos. Un elemento importante es el uso de plataformas digitales accesibles (por ejemplo, aplicaciones de mensajería) para involucrar a todas las categorías de empleados, incluidos aquellos que no tienen correo electrónico corporativo. La gamificación, los concursos de fotografía y la participación de «embajadores de seguridad» de diferentes departamentos ayudan a que el proceso de aprendizaje sea informal y eficaz.
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