El desarrollo de los sistemas de gestión de seguridad industrial se enfrenta naturalmente al límite de eficacia de los mecanismos de supervisión tradicionales. Las estadísticas muestran que solo en el 4% de los casos la causa de los incidentes son las condiciones de trabajo, mientras que el 96% está relacionado con actos inseguros de los trabajadores. Garantizar un control continuo sobre cada empleado es físicamente imposible y económicamente inviable. En su presentación, Evgeny Spirin, jefe del departamento de HSE de LLC Gazprom Dobycha Yamburg, analiza la experiencia práctica de la transición de una supervisión estricta a la formación de una actitud consciente hacia la seguridad, donde el trabajador elige un método seguro para realizar la tarea incluso en ausencia de inspectores.
Para transformar la actitud del personal hacia los riesgos, la empresa implementó un conjunto de herramientas prácticas que cambian el enfoque de la investigación de incidentes ocurridos a su previsión y prevención.
El ponente examina en detalle la mecánica de las auditorías de comportamiento, cuyo objetivo es identificar y corregir de inmediato los actos inseguros. Una decisión clave fue involucrar en el proceso no solo a los especialistas en HSE, sino también a los gerentes de línea y a los empleados de la reserva gerencial. Esto permite cultivar los valores del trabajo seguro en los futuros directivos. Durante la auditoría, el observador evalúa el lugar de trabajo y las acciones del empleado, brindando retroalimentación inmediata, lo que se convierte en un factor de desarrollo para ambas partes del diálogo.
El segundo elemento crucial fue el sistema para identificar eventos no deseados que podrían haber causado daños, pero que no se materializaron. Los empleados tuvieron la oportunidad de registrar estas situaciones de forma independiente a través del portal corporativo o mediante tarjetas de papel (para el personal sin acceso a una PC). El iniciador del informe determina el nivel de peligro (alto, medio, bajo) y designa a un responsable para eliminar el riesgo. Este enfoque funciona como un análogo informativo del control de producción por turno, desarrollando la responsabilidad personal de cada empleado.
Para que la cultura de seguridad no siga siendo un concepto puramente declarativo, debe ser medible. La empresa formalizó la competencia "Compromiso con la cultura de seguridad", que se integró en el modelo general de evaluación del personal. Anualmente, durante las entrevistas, los gerentes y especialistas son evaluados en esta escala, y los resultados afectan directamente la parte variable del salario y la planificación de la carrera. Para controlar la eficacia de los procesos en sí, se implementaron 27 indicadores clave de rendimiento (KPI), incluida la cobertura de las auditorías de comportamiento y la actividad de los trabajadores en la presentación de informes de riesgos.
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