La rutina diaria de un directivo a menudo se convierte en un caos debido a la abundancia de tareas no planificadas. Dependiendo del nivel de gestión, la proporción de trabajo no estándar puede alcanzar el 80%. En estas condiciones, garantizar la seguridad requiere un enfoque sistémico que no se perciba como una carga adicional, sino que se convierta en una parte natural del proceso de producción. Irina Kosukhina, formadora interna sénior de HSE en Lebedinsky GOK (empresa Metalloinvest), comparte su experiencia práctica en la implementación de un estándar de trabajo para directivos en el ámbito de HSE, el cual ayuda a estructurar esta actividad.
El estándar no introduce nuevas responsabilidades, sino que describe cómo realizar eficazmente las tareas diarias para mejorar la cultura de seguridad. En la presentación se analiza en detalle una de las prácticas clave del estándar: la ronda de línea. A diferencia de las inspecciones tradicionales, el objetivo de una ronda de línea moderna no es buscar infractores, sino identificar oportunidades de mejora y ayudar a los empleados.
La ponente explica cómo cambia el enfoque de la ronda al pasar de una cultura de seguridad reactiva a una sistémica. A nivel sistémico, el trabajador deja de ser un objeto de control y se convierte en un participante en igualdad de condiciones en el proceso de garantía de la seguridad. La pregunta principal con la que debe comenzar la ronda es: "¿En qué puedo ayudar?".
Para que la ronda de línea aporte beneficios reales y no se convierta en una formalidad, es necesario cumplir una serie de reglas:
Un elemento clave de la ronda de línea es la retroalimentación de calidad. La ponente muestra con un ejemplo cómo establecer correctamente un diálogo con los trabajadores. La retroalimentación debe ser específica, equilibrada (combinar elogios y críticas), constructiva y oportuna. Es importante discutir acciones y situaciones concretas, y no hacer ataques personales.
Se distinguen dos tipos de retroalimentación: de apoyo (para reforzar el comportamiento seguro) y correctiva (para cambiar acciones inseguras). El objetivo del directivo es ser un mentor, no un juez, ayudando al trabajador a comprender los riesgos y cambiar su actitud hacia la seguridad.
La implementación del estándar de trabajo del directivo y la práctica de las rondas de línea permitió a la empresa Metalloinvest pasar de una etapa reactiva a una sistémica en la cultura de seguridad. Aumentó la participación del personal, mejoró la gestión de riesgos y la ejecución del trabajo se volvió más segura. El proceso de garantizar la seguridad se convirtió en una tarea común en la que participan todos los empleados de la empresa.
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