Aunque la mayor parte del tiempo los empleados hacen todo de manera correcta y segura, no siempre les prestamos atención ni les elogiamos por ello. Sin embargo, en cuanto hacen algo mal, lo notamos de inmediato.
Nuestro cerebro está programado para prestar atención primero a los aspectos negativos de una situación. ¿Por qué? Porque era la clave para la supervivencia. Si nuestro antepasado lejano no hubiera estado tan atento para notar un tigre o una serpiente escondidos en los arbustos, habría tenido pocas posibilidades de sobrevivir. Nuestro cerebro ha conservado este programa natural y la capacidad de ver lo que va mal.
No obstante, si queremos consolidar el comportamiento deseado, es fundamental agradecer a los empleados y elogiarlos por un trabajo bien hecho. De este modo, se motiva a la persona a repetirlo una y otra vez. Además, otros empleados, al ver cómo elogia a alguien, también querrán recibir ese reconocimiento y se esforzarán por actuar correctamente. Así, usted crea un «estándar de comportamiento» que sirve de referencia para todos los demás.
Esta es una parte vital de la Cultura de Seguridad en el Trabajo: hablar de lo que la gente hace bien, elogiarlos y agradecerles por ello, en lugar de limitarse a señalar sus errores e infracciones.
Para enfocarse más en el comportamiento correcto y desarrollar el hábito de agradecer y elogiar, cada vez que salga al lugar de trabajo, debe recordárselo a sí mismo y establecer pequeñas metas personales. Por ejemplo: expresar gratitud o elogiar un trabajo bien hecho al menos 5 veces durante el día de hoy.
En este sentido, es importante que la gratitud sea:
Sincera – si sus empleados no perciben que su gratitud es genuina, el resultado a veces puede ser el opuesto. Asegúrese de estar realmente preparado internamente para expresar un agradecimiento sincero. La gratitud no debe sonar como un texto memorizado. Recuerde que incluso la palabra «bien hecho» puede pronunciarse de diferentes maneras.
Específica – al agradecer a las personas por acciones concretas, usted refuerza precisamente esos comportamientos.
Pública – a las personas les motiva mucho el reconocimiento frente a sus colegas, y esto genera en los compañeros el deseo de realizar el trabajo de forma igualmente segura. Para los nuevos empleados, esto también servirá como un ejemplo a seguir, aprendiendo de inmediato a realizar el trabajo correctamente.
Todos solemos pensar que la motivación debe ser necesariamente material; sin embargo, la práctica demuestra que el efecto de la motivación material suele ser a corto plazo y, con el tiempo, es necesario aumentar su cuantía. Los líderes eficaces encuentran un equilibrio entre la motivación material e inmaterial. A menudo, la gratitud sincera y el reconocimiento de los colegas son precisamente la motivación inmaterial que sus empleados necesitan. Esta herramienta está siempre a su alcance.
Para muchos de nosotros no es habitual decir «gracias» a los empleados por hacer su trabajo correctamente. Al fin y al cabo, se les paga por ello. Sin embargo, en cuanto empiece a hacerlo, notará cambios positivos en las acciones de todo el equipo. Aprenda a agradecer a sus empleados y, para ello, es necesario practicar. Busque y encuentre lo bueno.