El objetivo del programa de mejora de la Cultura de Seguridad es formar una nueva filosofía de producción y establecer un enfoque sistémico del Sistema de Seguridad basado en métodos diferentes de trabajo con las personas. ¿En qué consistirá este enfoque sistémico? En enseñar a cada trabajador a contribuir a la seguridad, tanto personal como colectiva. Cuando preguntamos quién es responsable de su seguridad, a menudo responden: "es cosa de seguridad laboral, pregúnteles a ellos", pero no es así. El trabajo con las personas consiste en elevar la cultura de seguridad mediante la concienciación interna sobre su necesidad y, para los directivos, en el desarrollo de su propio liderazgo en seguridad.
Con mucha frecuencia, la gente dice: "si me pagan un extra, trabajaré de forma más segura". Pero, ¿por qué entonces en casa te mantienes seguro de forma gratuita y decides por ti mismo cómo hacer las cosas con seguridad? El enfoque clásico dicta que la seguridad suele ir acompañada de herramientas de control, multas, etc. ¿Fomenta esto la concienciación? En el sentido de que la persona empieza a darse cuenta de que si no la pillan o si hace algo mal y nadie lo nota, entonces todo está bien. Sin embargo, lo más probable es que no desarrolle la sensación interna de que esto es algo que necesita personalmente.
La formación en cultura de seguridad tiene como objetivo despertar la autoconciencia en los empleados. Cambiar siempre es difícil, ya que cualquier cambio genera agresividad y esto puede ser normal, pero lo principal es que no provoque rechazo. Saber desaprender cuando es necesario y aprender cosas nuevas es fundamental. No decimos que lo que los empleados ya saben sea malo; proponemos observar algo nuevo y extraer lo que sea útil.
Durante la formación, se analizan imágenes con posibles riesgos y, en el proceso, la percepción cambia al plantear la pregunta: "¿qué podría salir mal aquí?". La esencia es que, al hacer esta sencilla pregunta, cambiamos el enfoque y, de repente, en lugar de infracciones, aparecen factores de peligro. El enfoque de la formación en cultura de seguridad se construye en torno a esta pregunta. Partimos de las personas. En eso es en lo que centramos nuestro cambio de enfoque.
También es necesario analizar los conceptos de posición y rol. ¿Hay alguna diferencia entre un rol y una posición? ¿Para qué necesitamos la seguridad laboral y la seguridad industrial? Desde el punto de vista de la seguridad, la posición de un directivo puede variar. El resultado que se busca alcanzar es una investigación justa, el reconocimiento y el apoyo a través de la mentoría, la resolución inmediata de problemas y, en general, que el directivo sea un ejemplo en el ámbito de la seguridad. ¿Por qué? A menudo, la posición de un jefe de producción es cumplir las normas a cualquier precio, mientras que la seguridad corre en paralelo. Es necesario vincular estos dos aspectos y hacer que la gestión de la seguridad sea más eficaz.
En nuestro caso, empezamos a cambiar a partir de la gestión de riesgos. ¿Por qué los riesgos? Cualquier persona puede ver un riesgo. Se le puede enseñar a cualquiera y no se requiere una formación específica.
La siguiente dirección es el comportamiento. ¿Por qué el comportamiento y qué tiene que ver con la seguridad? Fomentar el compromiso está bien, pero no es suficiente. Es necesario lograr que el comportamiento también cambie. Existen tres áreas de influencia que pueden explicar por qué no siempre nos comportamos según las reglas: las normas informales, la norma del entorno y el comportamiento del "maestro". Para moldear el comportamiento de los demás, hay que empezar por uno mismo, dando ejemplo y enseñando.
La siguiente dirección es la matriz de cambio. Tres pasos que hay que seguir para entender cómo podemos cambiar nosotros mismos y cómo cambiar a los demás. Cada uno de nosotros tiene estereotipos, mitos y creencias. Basándonos en lo que creemos, interpretamos los acontecimientos de manera diferente. Todos tenemos nuestra propia opinión, y eso es normal. Para cambiar los enfoques y el comportamiento, debemos observar en qué creemos, qué cree cada uno de nosotros y la persona con la que discutimos sobre seguridad. Las creencias de una persona influyen en su comportamiento; pueden obstaculizar el cambio o fomentar una cultura inadecuada.
El factor humano es algo mítico, pero en realidad se trata de un error.
Cuando decimos que "la vista se ha acostumbrado", algo parecido al factor humano, en realidad se trata de la percepción del riesgo. El cerebro de un empleado experimentado ve y sabe tanto que empieza a ignorar parte de la información.
Es importante ajustar conscientemente nuestra percepción. El cerebro es un órgano extremadamente perezoso, capaz de concentrarse en un solo elemento descartando todo lo demás. Para percibir los peligros y gestionarlos a nivel de percepción, es necesario resetear el filtro, pero esto requiere esfuerzo.