El mundo moderno está experimentando la era de la cuarta revolución industrial, caracterizada por la globalización, la digitalización y el crecimiento exponencial de los riesgos antropogénicos. En estas condiciones, la gestión de riesgos se convierte en sinónimo de la gestión del futuro de la empresa. En el marco de la sesión «De los desafíos a las oportunidades de HSE en condiciones de turbulencia», Serik Mashkenov, candidato a ciencias físico-matemáticas e investigador principal del Instituto de Investigación Científica del Trabajo (VNII Truda), analiza en detalle por qué los enfoques tradicionales de HSE ya no funcionan y cómo el nuevo modelo orientado al riesgo cambia las reglas del juego.
Desde el 1 de marzo de 2022, Rusia ha pasado a un nuevo modelo de gestión de HSE, basado en enfoques proactivos, orientados al riesgo, de procesos y centrados en el ser humano. El ponente subraya que la reducción significativa de los actos normativos y legales (en 15 veces) no es un debilitamiento del control, sino un paso consciente del Estado. En condiciones de turbulencia, es imposible gestionar eficazmente los procesos desde un centro único. El objetivo del nuevo modelo es acercar al máximo los centros de toma de decisiones a las fuentes de peligro, dando a los empleadores la libertad de elegir las formas de lograr un resultado seguro, teniendo en cuenta las características específicas de sus empresas.
La nueva estructura de gestión incluye 27 procesos agrupados en cinco categorías. La idea clave de la presentación: la evaluación especial de las condiciones de trabajo (SOUT) y la evaluación de riesgos profesionales (OPR) determinan ahora el contenido y el volumen de todos los demás procesos. Ninguna actividad en el ámbito de HSE tiene sentido si no influye directa o indirectamente en la reducción de riesgos específicos. El enfoque de procesos requiere la ejecución de cada etapa, desde la identificación del peligro hasta la implementación y el control de las medidas de protección. La documentación de los resultados de la evaluación de riesgos se convierte en la base para la formación de la memoria corporativa y el desarrollo de planes de acción.
El ponente muestra con un ejemplo que la mejora de la gestión de HSE debe seguir dos direcciones paralelas. La primera es la creación de condiciones seguras en los lugares de trabajo, donde los objetos de gestión son los equipos, los materiales y el ser humano como objeto físico. La segunda dirección es el nivel de ejecución segura de las funciones laborales, donde el ser humano es considerado como un sujeto con su propia voluntad, objetivos e intereses. La combinación de altos resultados en ambas direcciones permite alcanzar el concepto de «trabajo sin lesiones ni accidentes».
La presentación examina en detalle las principales barreras que impiden una gestión eficaz de la seguridad:
HSE en el siglo XXI no es solo una función de apoyo, sino un elemento central de un negocio exitoso. El ponente utiliza la metáfora de la «troika rusa», donde la productividad y la eficiencia son los caballos laterales, y la seguridad es el caballo central. Centrarse exclusivamente en la productividad conduce a una «ceguera funcional» y a la pérdida de la perspectiva a largo plazo. La seguridad laboral, basada en una estricta disciplina, es un indicador universal de la capacidad de gestión de la empresa en su conjunto. Las inversiones en seguridad crean una organización sostenible capaz de generar altos resultados durante un largo período de tiempo.
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