La gestión de empresas contratistas ha sido durante mucho tiempo un punto ciego para muchas empresas. Los trabajos se externalizaban y, con ellos, parecía que también la responsabilidad. Sin embargo, las estadísticas son implacables: en la construcción y en los proyectos de inversión, los contratistas representan alrededor del 70% de las lesiones. En el grupo de empresas NLMK, donde trabajan decenas de miles de contratistas en todo el mundo, se enfrentaron a la necesidad de cambiar radicalmente el enfoque de su control. Anton Panin, director de proyectos del grupo de empresas NLMK, analiza cómo la herramienta de supervisión ayudó a establecer un trabajo sistemático con los contratistas en condiciones de escasez de recursos propios.
En 2019, la situación exigía acciones decisivas: el ambicioso objetivo de reducir el índice LTIFR a 0,5 para 2022 parecía difícil de alcanzar. El problema radicaba en la falta de un trabajo proactivo con los precursores de los accidentes: actos y condiciones inseguras. En un año, se registraron menos de mil infracciones de este tipo en todo el grupo de empresas. No había nada que analizar y los recursos propios para un control a gran escala eran insuficientes.
La solución fue contratar auditores externos: supervisores. El ponente muestra con un ejemplo que la supervisión no es solo vigilancia, sino una herramienta integral. A los supervisores se les exigía un control sistemático: inspecciones específicas de los lugares de trabajo, auditoría de la documentación (planes de ejecución de obras, permisos de trabajo), recopilación de estadísticas y análisis. Pero no menos importante era su papel como mentores. Los supervisores debían formar a los trabajadores, realizar charlas de seguridad, participar en recorridos de línea y ayudar en la comunicación con el cliente.
En la presentación se examina en detalle el enfoque de dividir la supervisión en dos áreas. La supervisión general proporcionaba un control sistemático en el sitio, actuando como enlace entre el cliente y el contratista. El supervisor en este papel no es un inspector, sino un educador que ayuda a establecer los procesos correctos.
La segunda área es la supervisión técnica, centrada en trabajos específicos y de alto riesgo, principalmente trabajos en altura. Especialistas con profundas competencias controlaban el montaje de andamios, la correcta tramitación de los permisos de trabajo y el proceso mismo de ejecución de los trabajos en altura.
El efecto de la implementación de la supervisión resultó ser impresionante. A finales de 2023, el número de actos y condiciones inseguras registrados aumentó de menos de 1.000 a 40.000. No se trata solo de cifras, sino de decenas de miles de posibles incidentes prevenidos. Gracias a un trabajo integral, la proporción de infracciones en trabajos en altura se redujo del 38% al 13%.
En tres años, los supervisores realizaron más de 1.000 inspecciones específicas, identificaron más de 100.000 infracciones (el 98% de las cuales fueron subsanadas), formaron a más de 10.000 trabajadores de empresas contratistas y organizaron cientos de reuniones y foros sobre HSE. Como resultado, la siniestralidad general entre los contratistas se redujo en casi un 60%.
El ponente subraya que el mercado de servicios de supervisión aún es inmaduro. Encontrar especialistas preparados para tareas específicas es difícil. Lecciones clave aprendidas por NLMK:
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