El mantenimiento preventivo planificado (MPP) es una prueba de estrés para el sistema de seguridad industrial de cualquier empresa. La afluencia repentina de contratistas, el aumento múltiple en el número de permisos de trabajo para tareas de alto riesgo y los plazos estrictos crean un entorno con la máxima concentración de riesgos. En este seminario web, Alina Kvartalnova, especialista principal de Gazprom LNG Portovaya LLC, analiza un enfoque práctico para gestionar el factor humano y mantener cero accidentes durante los períodos de carga máxima en la producción.
Usando como ejemplo un complejo de producción de gas natural licuado, la ponente muestra cómo cambia el perfil de riesgo durante el mantenimiento. Con una plantilla habitual de 600 personas, alrededor de 400 empleados de empresas contratistas ingresan a las instalaciones. El número de trabajos de alto riesgo se multiplica por más de tres (de 155 a 518 permisos de trabajo al mes). El análisis de incidentes pasados reveló que las causas clave de los accidentes no son solo las infracciones directas, sino también una planificación deficiente y la indiferencia del entorno. Para resolver estos problemas, la empresa implementó un sistema de participación del personal en dos etapas.
Dos semanas antes del inicio de los trabajos de mantenimiento, se lanza un ciclo de entrenamientos prácticos para el personal de planta y los contratistas. El objetivo de esta etapa no es una instrucción formal, sino la formación de memoria muscular y la inmersión en la especificidad de las tareas futuras.
Con el inicio del MPP, el enfoque se desplaza hacia el mantenimiento de un entorno seguro en tiempo real. La herramienta clave son las reuniones masivas semanales, las "Reuniones de seguridad", que se llevan a cabo todos los martes.
En la presentación se analiza en detalle el formato de estos eventos. Hasta 200 personas con equipo completo se reúnen en la asamblea. La presencia de la alta dirección demuestra liderazgo en cuestiones de seguridad. La agenda incluye el análisis de las infracciones de la semana, la discusión del plan de trabajo futuro y los algoritmos de acción en situaciones de emergencia. Un elemento crucial de la reunión es la premiación pública de las brigadas que trabajaron la semana sin infracciones. Esto crea una motivación positiva y forma una cultura en la que cumplir las reglas se vuelve prestigioso.
Para la identificación oportuna de condiciones peligrosas, se utilizan tarjetas de seguridad. Para que la herramienta funcione, la dirección garantiza una retroalimentación pública: el estado de resolución de cada problema se publica en los paneles de información y se anuncia en las reuniones semanales. Esto demuestra a los trabajadores que sus avisos conducen a cambios reales y no se utilizan para castigar a los colegas.
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