Durante la implementación de medidas preventivas en la producción, me surgió la pregunta de hasta qué punto nuestros trabajadores se sienten seguros en el trabajo, cuánta atención prestan a las cuestiones de HSE y cuán favorable es el entorno psicológico en el equipo. Tras analizar los productos y metodologías existentes, y teniendo en cuenta que mi segunda profesión es la psicología, sentí el deseo de desarrollar un método de análisis que he decidido compartir con la comunidad.
Metodología
Como base del método, tomé la metodología del psicólogo soviético, especialista en psicología social y pedagógica, y candidato a doctor en ciencias psicológicas Anatoly Nikolaevich Lutoshkin, titulada «¿Cómo es nuestro equipo?», desarrollada originalmente para evaluar el grado de satisfacción de los alumnos con su grupo, ya fueran niños pequeños o estudiantes adultos.
El objetivo establecido fue estudiar el nivel de seguridad y el estado de ánimo favorable o desfavorable del equipo de trabajo. En la metodología propuesta, el nivel de favorabilidad se determina mediante una encuesta (cuestionario). La metodología permite estudiar no solo el nivel de seguridad, sino también identificar aquellas características del equipo que lo unen (+) y aquellas que lo dividen ( – ). La encuesta permite determinar la actitud psicológica predominante y relativamente estable del equipo hacia el cumplimiento de las normas de HSE, la cual se manifiesta de diversas formas en toda su actividad diaria.
El nivel del clima sociopsicológico en el equipo se evalúa mediante perfiles polares: +3 +2 +1 0 -1 -2 -3.
Puntuaciones:
3 – la característica se manifiesta en el equipo siempre;
2 – la característica se manifiesta en la mayoría de los casos;
1 – la característica se manifiesta a menudo;
0 – ambas características se manifiestan en la misma medida.
El procesamiento de los datos obtenidos se realiza en varias etapas.
Primera etapa: es necesario sumar todos los valores absolutos primero de las puntuaciones (+), y luego de las (-), dadas por cada participante de la encuesta. Luego, sumar los indicadores (con signo «+» y con signo «-»).
El resultado es un número con signo positivo o negativo. Así se procesan las respuestas de cada miembro del equipo.
Segunda etapa: todos los números obtenidos tras procesar las respuestas de cada participante deben sumarse y dividirse por el número de encuestados. Luego, la cifra obtenida se compara con la «clave» de la metodología:
Este cálculo se puede realizar para cada característica:
a) anotar y luego sumar las puntuaciones dadas a una característica específica por cada participante de la encuesta;
b) dividir la cifra obtenida por el número de participantes. Una vez calculados los índices para cada característica, se construye una serie clasificada de estos números en orden descendente de su valor. De esta manera, identificamos las características que contribuyen tanto a la cohesión del equipo (positivas) como a su desunión (características con signo negativo).
La metodología presentada diagnostica el nivel de seguridad y el estado de ánimo favorable o desfavorable del equipo de trabajo, y también permite (mediante estudios repetidos) rastrear la dinámica de su desarrollo (de aquellas características incluidas en el cuestionario).
Preguntas para la encuesta
Lea primero el texto propuesto a la izquierda, luego el de la derecha, y después marque con un «+» la puntuación de +3 a -3 de la característica que, en su opinión, se ajusta a la realidad.
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N.º |
Características positivas |
+3 |
+2 |
+1 |
-1 |
-2 |
-3 |
Características negativas |
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1. |
Me siento mentalmente bien después de la jornada laboral |
Me siento deprimido después de la jornada laboral |
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2. |
Me siento físicamente bien después de la jornada laboral |
Me siento mal después de la jornada laboral |
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3. |
El equipo de protección personal es cómodo y accesible para mí |
El equipo de protección personal no es cómodo ni accesible para mí |
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4. |
Mi lugar de trabajo es seguro |
Mi lugar de trabajo no es seguro |
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5. |
Recibo capacitación y sé cómo trabajar de manera segura |
No recibo capacitación y no sé cómo trabajar de manera segura |
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6. |
Sé a quién consultar y pedir ayuda |
No tengo a quién pedir ayuda en el trabajo |
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7. |
Tengo relaciones armoniosas con mis colegas y la dirección |
Predominan los conflictos en las relaciones, la agresividad y las antipatías |
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8. |
Conozco los objetivos y entiendo las perspectivas de la empresa |
No conozco los objetivos ni entiendo las perspectivas de la empresa |
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9. |
Entiendo la estructura de subordinación e interacción en la empresa |
No entiendo la estructura de subordinación e interacción en la empresa |
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10. |
Mis iniciativas siempre son apoyadas |
No me escuchan |
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17 o más |
Grado alto (Grado 5) |
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de 6 a 17 |
Grado medio (Grado 4) |
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de 0 a 6 |
Grado bajo (Grado 3) |
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de 0 a (-6) |
Grado inicial desfavorable (Grado 2) |
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de (-6) o menos |
Grado desfavorable (Grado 1) |
En mi opinión, es importante realizar esta encuesta no en formato electrónico, sino en vivo mediante un cuestionario en papel, con un diseño atractivo y agradable al tacto; este detalle permitirá involucrar al máximo al trabajador en el proceso y lo predispondrá a dar una respuesta objetiva.
Ejemplo de diseño del cuestionario
Descripción de los grados para el desarrollo de medidas preventivas
Después de determinar el grado de acuerdo con la «clave» de la metodología, es necesario desarrollar un plan de medidas preventivas dirigidas a mejorar los indicadores. A continuación, presento una descripción de los grados que permite comprender el estado del equipo; en la descripción he tratado de conservar el estilo literario original del creador de la metodología, el cual, mediante ejemplos asociativos, permite entender el estado, el estado de ánimo y el compromiso del equipo.
Grado 1. No es raro encontrar en nuestro camino montículos de arena. Si observas, verás cuántos granos de arena están juntos, pero al mismo tiempo, cada uno está por su cuenta. Sopla una brisa y se lleva parte de la arena que está en el borde; sopla un viento más fuerte y esparce la arena en todas direcciones, hasta que alguien la vuelve a juntar. Lo mismo ocurre en los grupos humanos, ya sean organizados a propósito o surgidos por las circunstancias. Parecen estar todos juntos, pero al mismo tiempo cada persona está por su cuenta. No hay «cohesión» entre las personas. En algunos casos no se esfuerzan por acercarse mutuamente, en otros no desean encontrar intereses comunes ni un lenguaje común. No existe aquí ese núcleo, ese centro de autoridad alrededor del cual se produzca la unión y la cohesión de las personas, donde cada uno sienta que es necesario para el otro y que a su vez necesita la atención de los demás. Por ahora, este «montículo de arena» no aporta ni alegría ni satisfacción a quienes lo componen.
Grado 2. Se sabe que la arcilla blanda es un material relativamente fácil de moldear y con el que se pueden crear diversos objetos. En manos de un buen artesano (que en el grupo puede ser un líder formal, un trabajador respetado o un gerente), este material se convierte en una hermosa vasija, en una obra de arte. Pero si no se le aplica esfuerzo, puede seguir siendo un simple trozo de arcilla. En esta etapa, los esfuerzos por cohesionar al equipo son más notorios, aunque pueden ser solo los primeros pasos. No todo sale bien, falta experiencia en la interacción y el apoyo mutuo, y alcanzar cualquier objetivo resulta difícil. El vínculo unificador suele ser la disciplina formal y las exigencias de la dirección. Las relaciones son generalmente amistosas, aunque no se puede decir que los compañeros siempre sean atentos entre sí, considerados o estén dispuestos a ayudarse mutuamente. Si esto ocurre, es de forma esporádica. Aquí existen grupos cerrados de amigos que se comunican poco entre sí. Todavía no hay un verdadero y buen organizador, o no puede demostrar su valía, o simplemente le resulta difícil porque no tiene quién lo apoye.
Grado 3. En un mar tormentoso, un faro parpadeante brinda tanto al marinero novato como al experimentado la seguridad de que el rumbo elegido es el correcto. Solo es importante estar atento y no perder de vista los destellos de luz. Tenga en cuenta que el faro no brilla con una luz constante, sino que emite haces de luz periódicamente, como diciendo: «Estoy aquí, estoy listo para ayudar». El equipo que se está formando en el grupo también envía a cada uno señales de «sigan así» y está dispuesto a ayudar a cualquiera. En un grupo así predomina el deseo de trabajar juntos, ayudarse mutuamente y ser amigos. Pero el deseo no lo es todo. La amistad y la ayuda mutua requieren un fuego constante, no solo destellos aislados, por muy frecuentes que sean. Al mismo tiempo, el grupo ya tiene en quién apoyarse. Los «fareros» (el núcleo activo) tienen autoridad. También se puede notar que el grupo se destaca entre otros por su «singularidad» e individualidad. Sin embargo, las dificultades que surgen a menudo detienen la actividad del grupo. La iniciativa no se manifiesta lo suficiente, rara vez se hacen propuestas para mejorar las cosas no solo en su propio grupo, sino en toda la organización. Vemos manifestaciones de actividad en ráfagas, y no en todos.
Grado 4. La vela es un símbolo de impulso hacia adelante, lealtad amistosa y deber. Aquí viven y actúan según el principio de «uno para todos y todos para uno». La participación amistosa y el interés por los asuntos de los demás se combinan con la integridad y la exigencia mutua. La tripulación del velero está compuesta por organizadores expertos y confiables, y compañeros respetados. Acuden a ellos en busca de consejos y ayuda. La mayoría de los miembros de la «tripulación» sienten orgullo por el equipo, y todos se preocupan cuando alguien sufre un revés. El grupo se interesa vivamente por cómo van las cosas en los departamentos o equipos vecinos, y a veces sus miembros acuden a ayudar cuando se lo piden. Aunque el grupo está cohesionado, no siempre está dispuesto a ir en contra de las «tormentas», y no siempre tiene el valor de admitir los errores de inmediato, pero esta situación se puede corregir.
Grado 5. La antorcha es una llama viva cuyo combustible es la estrecha amistad, la voluntad unida, la excelente comprensión mutua, la cooperación profesional y la responsabilidad de cada uno no solo por sí mismo, sino también por los demás. Aquí se manifiestan claramente todas las cualidades del equipo que son características de la «Vela». Pero no solo eso. Se puede iluminar para uno mismo, abriéndose paso a través de la maleza, subiendo a las cimas, descendiendo a los desfiladeros, abriendo los primeros senderos. Un verdadero equipo solo puede llamarse a aquel grupo que no se encierra en los estrechos límites de una asociación, por muy amistosa y cohesionada que sea. Un verdadero equipo es aquel donde las personas ven por sí mismas cuándo son necesarias y acuden a ayudar por iniciativa propia; aquel donde no permanecen indiferentes si a otros grupos les va mal; aquel que lidera el camino, iluminando la ruta hacia adelante.