La especificidad de la ejecución de grandes proyectos de construcción requiere un enfoque integral para la gestión de riesgos. Alexander Kobzev, jefe del departamento de HSE en la empresa NIPIGAZ, comparte su experiencia en la integración de los procesos de HSE en el sistema general de gestión de riesgos de una empresa que opera bajo el modelo EPC (ingeniería, adquisiciones y construcción).
El ponente destaca que en las actividades de proyectos, los riesgos de HSE no existen de forma aislada. Son una parte integral del proceso de producción, desde la etapa de diseño hasta la puesta en marcha de la instalación. Separar la seguridad laboral de la construcción en sí no es práctico, ya que la seguridad se establece en cada etapa de la ejecución del proyecto.
En la presentación se examina en detalle la división de los riesgos en contractuales y operativos. Los riesgos contractuales están relacionados con la economía del proyecto y los requisitos de los clientes y acreedores. Por ejemplo, durante la construcción de la Planta de Procesamiento de Gas de Amur (AGPZ), los acreedores internacionales exigieron una evaluación del impacto de los aspectos sociales y ambientales en la región, ya que esto afectaba directamente el éxito de la inversión.
Los riesgos operativos abarcan todas las etapas del modelo EPC:
Para una gestión eficaz de los riesgos, NIPIGAZ ha construido un sistema de tres líneas de defensa:
El ponente muestra, con el ejemplo de AGPZ, cómo la empresa se adaptó a condiciones difíciles: la pandemia, los cambios en la logística y la escasez de personal cualificado. Una de las herramientas clave fue la lluvia de ideas, que permite encontrar rápidamente soluciones en situaciones inusuales. También se implementó un sistema de permisos de trabajo electrónicos que, tras dos años de pruebas, demostró una alta eficacia.
Se presta especial atención al trabajo con los contratistas y a la formación del personal. En el proyecto AGPZ, la empresa se enfrentó a la baja cualificación de los trabajadores y a la barrera del idioma. Para resolver este problema, se crearon centros de formación en los campamentos de trabajo, donde los trabajadores recibían formación sobre métodos de trabajo seguros (en altura, trabajos de excavación) y mejoraban sus habilidades mientras esperaban la tramitación de sus documentos migratorios.
Además, se implementó un programa de formación para el personal técnico y de ingeniería de primera línea (capataces, supervisores) a partir de los trabajadores más experimentados, con el fin de reducir la carga de los directivos y garantizar un control de seguridad de alta calidad en la obra.
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