La integración de los procesos de salud, seguridad y medio ambiente (HSE) en el sistema de producción es una etapa natural de desarrollo para las grandes empresas industriales. En su presentación, Maria Siritsa, jefa del departamento de la Oficina de Proyectos para el desarrollo de HSE en NLMK, analiza cómo combinar los objetivos de seguridad y eficiencia operativa, evitando conflictos de prioridades a nivel de los gerentes de línea.
La ponente demuestra, utilizando el ejemplo de una empresa con 45.000 empleados, que las herramientas de producción ajustada (Lean) y la seguridad laboral no se contradicen, sino que se complementan orgánicamente si se establece el sistema de interacción adecuado.
Una de las herramientas clave para la eficiencia operativa es aprovechar el potencial de los propios trabajadores. Cada empleado es quien mejor conoce sus procesos, ve los cuellos de botella y los riesgos potenciales.
Un problema frecuente al implementar nuevos estándares es la sobrecarga del gerente de línea. Cuando los especialistas en eficiencia operativa y seguridad laboral acuden simultáneamente al supervisor con sus respectivas exigencias, surge un conflicto artificial.
Para evitar esto, NLMK optó por crear equipos combinados dedicados. Estos equipos incluyeron gerentes de producción, especialistas en HSE y representantes de eficiencia operativa. Durante el período del proyecto, los participantes fueron liberados de sus actividades principales para buscar mejoras conjuntas e implementar iniciativas directamente en los lugares de trabajo. Esto permitió implementar herramientas de manera informal (como 6S, A3, mapeo) y obtener un apoyo real en el terreno.
La presentación examina en detalle el enfoque para el enriquecimiento mutuo de las prácticas de ambas funciones:
La ponente subraya la importancia de tener en cuenta la curva de adopción del cambio: cualquier innovación se enfrenta inicialmente a resistencia. Para la ejecución exitosa de los proyectos, es necesario establecer objetivos claros, definir las palancas para alcanzarlos, consolidar los resultados (soporte posterior) y realizar un monitoreo regular en todos los niveles de gestión.
El enfoque integral y el trabajo en equipos conjuntos permitieron a NLMK no solo mejorar las competencias de los empleados, sino también reducir la tasa de lesiones en casi un 50% (en comparación con 2020), al tiempo que se aseguraba el logro de los objetivos de eficiencia operativa.
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