¿Le resulta familiar esta gran cita? «Los hombres pierden la salud para ganar dinero, y luego pierden el dinero para recuperar la salud». Así lo dijo Confucio, el pensador y filósofo chino, allá por el año 551 a.C. Me parece que poco ha cambiado desde entonces, ¿está de acuerdo conmigo?
¿Cómo preservarse para una vida plena y satisfactoria, para el éxito, el desarrollo profesional y para sus sueños? Hablemos de la seguridad consciente. No hay nada más valioso que la vida y la salud. Y si preservamos ambas, cualquier meta y sueño estará a nuestro alcance.
¿Qué es la seguridad consciente? Muchos hablan de ello hoy en día, pero nadie ha conocido a personas que sean 100% conscientes de su propia seguridad.
La seguridad consciente es cuando tenemos una visión a largo plazo de cómo nuestras acciones inseguras y nuestras elecciones diarias determinan el resultado, a veces de forma inmediata y otras veces de forma diferida en el tiempo.
La seguridad consciente es la capacidad de ver y evaluar los riesgos, corrigiendo el comportamiento en el momento, evitando cualquier daño a la salud o a la calidad de vida.
La seguridad consciente es la capacidad de asumir la responsabilidad de la propia vida y de lo que sucede en ella, de las elecciones diarias de actuar de cierta manera, sin delegar la responsabilidad en el empleador, la madre, el padre o el Estado.
En esencia, la fórmula de la responsabilidad es la siguiente: la elección multiplicada por el número de repeticiones determina el grado de nuestra responsabilidad con nuestra salud y calidad de vida al cabo de un tiempo.
A veces, con nuestras acciones inseguras, nos ponemos en peligro. ¿Le resulta familiar el concepto de actos inseguros? Son acciones que no siempre realizamos de forma consciente, que pueden no tener consecuencias o que pueden terminar trágicamente para nosotros en un accidente. Existe una estadística elocuente de la empresa DuPont: el 96% de todos los accidentes tienen como causa raíz actos inseguros, y solo el 4% se debe a condiciones inseguras. Sin embargo, la paradoja de esta estadística es que las condiciones inseguras suelen ser creadas por nuestras propias acciones u omisiones inseguras.
Con mayor frecuencia, nuestros actos inseguros se convierten en un hábito inseguro. Cuando hacemos algo por instinto, sin pensar. Desarrollamos un hábito de impunidad, ya que muchos actos inseguros habituales pueden no terminar en nada malo para nosotros. Pero solo hasta cierto punto. Hay un proverbio muy preciso al respecto: «Incluso un palo dispara una vez al año». Y esta es la segunda paradoja de los actos inseguros.
Intente ahora mismo ser consciente de cuáles de sus actos inseguros diarios considera habituales. Se trata de aquellas acciones inseguras que podemos realizar no solo en el trabajo, sino también en la vida cotidiana. ¿Se abrocha el cinturón al conducir? ¿Y en el asiento del pasajero? ¿Se sujeta de la barandilla al bajar las escaleras? Y así sucesivamente…
Algunos de nuestros hábitos inseguros pueden no afectarnos de inmediato, sino después de un tiempo, de forma diferida. Cuando un factor dañino nos afecta de manera sistémica y constante, nos parece que el daño mínimo en el momento no nos destruye globalmente. Pero después de un tiempo, seremos responsables de ese pequeño error y de cada elección incorrecta. Con nuestra salud. Tomemos, por ejemplo, el trabajo frente al ordenador. ¿Qué podría pasar con nuestra salud después de N años si nos exponemos a riesgos ergonómicos, nos sentamos incorrectamente, trabajamos en la penumbra, no tomamos descansos o no realizamos ejercicios preventivos, por ejemplo, para las manos o los ojos?
Si hablamos de cómo podemos cambiar la situación y qué podemos hacer con nuestros hábitos inseguros, podemos tomar como base el ciclo clásico de desarrollo de competencias.
A través de la conciencia en el comportamiento podemos lograr mucho, incluyendo la transformación de nuestros hábitos inseguros en seguros.
Normalmente, la formación de un nuevo hábito tarda de tres semanas a dos meses, de media, 21 días. Por eso, en esta etapa la conciencia es muy importante: nos ayuda a deshacernos de las viejas estrategias y a esforzarnos por acostumbrarnos a las nuevas y seguras. Tras un mes o dos de esfuerzo, formamos una competencia inconsciente en acciones seguras.
Colegas, les deseo que alcancen sus metas y sus sueños de forma segura y consciente. El cambio debe empezar por uno mismo. Si nosotros cambiamos, el entorno en el que vivimos y trabajamos también cambia. La calidad de nuestra vida cambia gracias a las elecciones seguras que hacemos a diario. Al fin y al cabo, una persona (empleado) sana es una persona (empleado) eficiente y feliz.