En el trabajo de HSE existen muchas áreas importantes: SGSST, gestión de seguridad industrial, evaluación de condiciones de trabajo, gestión de riesgos, gestión de contratistas, entre otras. Pero, ¿para quién hacemos todo esto? Me atrevo a sugerir que es para los trabajadores, para su salud y para preservar sus vidas. Sin embargo, ¿con qué frecuencia nos preguntamos si ellos lo necesitan? ¿Cómo se sienten respecto a las innovaciones? ¿Qué tan cómodo les resulta trabajar con esta información?
Los trabajadores son siempre personas concretas con sus propias creencias, lo que significa que nuestro trabajo está ligado a la interacción humana. Esto complica significativamente nuestra labor, ya que no solo debemos redactar un documento, una regla o idear una iniciativa, sino hacerlo basándonos en las preferencias de las personas y teniendo en cuenta los sesgos cognitivos a los que están expuestas.
Un elemento crucial de nuestra interacción con los trabajadores es nuestra imagen. Propongo profundizar en este punto.
La imagen de una persona es cómo es percibida por los demás, cómo se ve ante sus ojos o cuál es la opinión que otros tienen de ella. En el cuestionario de evaluación de la cultura según el método de Patrick Hudson, existe una pregunta específica con cinco estados objetivos sobre la percepción de los servicios de HSE: «¿Cómo se percibe al departamento de HSE en la Compañía?», de lo cual podemos concluir que es, sin duda, un elemento de la cultura de seguridad general.
Desde el punto de vista de nuestra función, el tema de la imagen no es algo trivial ni una abstracción, sino una herramienta concreta de influencia, especialmente si aterrizamos este concepto en elementos específicos que conforman la imagen:
Las categorías pueden variar, pero deben ser muy específicas y medibles.
Aun así, ¿por qué es tan importante? Tres argumentos sencillos de por qué vale la pena trabajar en la imagen:
Imaginemos que en la empresa hay una rotación de personal de alrededor del 10%, y todos los nuevos integrantes recibirán la primera información sobre el servicio de HSE de un colectivo donde este no goza de prestigio. Después de un tiempo, bajo una presión social constante, la persona comenzará a compartir esa visión negativa sobre nosotros, pensando que es mejor no involucrarse, y obtendremos un empleado que desconfía de nosotros desde el inicio.
Existe una fórmula estándar para la eficacia de la implementación de cambios:
Dado que en nuestro trabajo se implementan cambios prácticamente todos los días, y no tenemos dudas sobre la calidad de nuestro trabajo, siempre surge la cuestión de cómo nos perciben las personas cuando llegamos a implementarlos o exigimos la aplicación de nuevos enfoques. Si tenemos una imagen de personas útiles y sensatas, la probabilidad de ser escuchados aumenta; y viceversa, las formas de sabotear incluso las mejores soluciones son innumerables.
Imaginemos la siguiente interpretación de la pirámide de desempeño:
Con nuestras acciones, especialmente las que perduran en el tiempo, formamos y reforzamos creencias específicas en los empleados que moldean nuestra imagen. Y si esta es como la de la pirámide anterior, nos enfrentaremos a grandes dificultades en la interacción.
Resulta que no queremos ser "buenos" solo por serlo.
¿De qué se compone exactamente la imagen del servicio? De componentes básicos:
Podemos influir en cada componente. Para ello, es necesario realizar un trabajo regular siguiendo estas etapas:
El trabajo sobre la imagen implica, en realidad, una reconfiguración profunda de las actividades del servicio de HSE y, si observamos los pasos, no se hace solo por la imagen. Todos queremos aportar valor a la empresa, queremos ser profesionales, incluso a los ojos de los demás. Y si esto además nos ayuda a preservar la vida y la salud de las personas, ¿por qué no dedicarse a ello?